La ola que tuvieron que reescribir
Una película que se gastó una fortuna en mostrarlo todo y solo se salvó el día que decidió esconder. Sobre World War Z, la horda como problema de física, y el final que tuvieron que reescribir desde cero.
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Una película que se gastó una fortuna en mostrarlo todo y solo se salvó el día que decidió esconder. Sobre World War Z, la horda como problema de física, y el final que tuvieron que reescribir desde cero.
El género que más presumía de grandioso se apoyó, en su momento fundacional, en un cacharro que se desafinaba solo. Sobre el rock sinfónico, el mellotron y la diferencia entre complejidad con sentido y ceremonia cara.
Zeroth lanza Bridge, un humanoide de código abierto de 88 cm, mientras Lyte capta 165 millones y OpenAI entra al hardware. La robótica de 2026 se juega menos en el cuerpo y más en el software y la comunidad que lo enseña.
Un litro de agua basta para saber qué vive en una laguna de alta montaña. Así funciona el ADN ambiental que vuelve a Sierra Nevada en 2026, y por qué leer genes —de una charca o de una persona— pide más cautela que entusiasmo.
Toda la industria reordena su calendario huyendo de GTA 6, un juego que ni siquiera sale en Switch 2. Y en medio de la estampida, Nintendo responde con un remake de un juego de 1998 que ya te vendió cuatro veces. Lo peor: casi siempre tiene razón.
El grindcore es el género que más gente confunde con una falla de reproducción: caos, ruido, gente molesta tocando rápido sin razón. Realm of Chaos de Bolt Thrower me enseñó que debajo de ese desastre aparente hay una estructura tan rígida como una fuga de Bach, solo que con la casa incendiándose.
Vecinos, ayuntamientos y cooperativas montan paneles compartidos y reparten la electricidad por coeficientes. Con la III Cumbre de Comunidades Energéticas y los Energy Days de septiembre de 2026, explicamos cómo se mueve la energía, qué cambia en la factura y dónde se atascan estos proyectos en España.
Una buena película depende del orden en que sabes las cosas, y un final revelado antes de tiempo deja de ser un final para volverse un dato muerto. Sobre por qué callarse el giro es una forma de decencia, y por qué el algoritmo de hoy es peor que cualquier bocón.
Los humanoides de 2026 caminan y ven, pero casi ninguno siente lo que toca. Por qué el tacto artificial —la piel electrónica en la yema de los dedos— se ha vuelto la barrera que decide qué puede hacer un robot fuera del laboratorio.
En la ciencia ficción de la tele, despegar lo hace cualquiera. El misterio de verdad es si los guionistas tienen idea de cómo bajar la nave... o si van a saltar en paracaídas y dejarnos a todos dentro de la cabina.