Cada septiembre la industria del videojuego se mueve como un cardumen esquivando a un tiburón. Este año el tiburón se llama Grand Theft Auto 6, y basta mirar el calendario para oler el pánico: editoras corriendo a sacar sus juegos bien lejos de esa mole, reacomodando fechas, buscando cualquier hueco donde no las aplaste. Lo gracioso es que GTA 6 ni siquiera va a salir en Switch 2. Y aún así, todo el mundo nada hacia el otro lado. En medio de esa estampida, Nintendo hace lo que hace siempre: ignorar la corriente. Su gran anuncio de la temporada no es un mundo abierto de doscientas horas ni un motor gráfico que derrita la consola. Es un Direct por los 40 años de Zelda y un remake de Ocarina of Time. Un juego de 1998. Aquí va el dato que a Nintendo le encantaría que no repitiéramos en voz alta: Ocarina of Time es, con bastante probabilidad, el juego que más veces te han vendido en la vida. Salió en Nintendo 64. Volvió en GameCube. Tuvo su propio remake en 3DS. Pasó por la Consola Virtual de Wii y de Wii U. Y ahora, otra vez, remozado para Switch 2. Las mismas mazmorras, el mismo árbol Deku, cobrado a cuatro o cinco generaciones de tu bolsillo. Y lo que me revienta la cabeza es que debería molestarme. Yo soy de PlayStation, tengo mi PS5 en la sala, pienso que la época actual es la mejor que ha tenido este medio y detesto que te vendan por pedazos algo que ya compraste: microtransacciones, DLC, ediciones "definitivas" que definen bien poco. Un remake a precio completo de un juego que puedo emular en dos clics cae peligrosamente cerca de esa lista. Y sin embargo. Ahí está la trampa, y es una trampa que Nintendo lleva cuarenta años puliendo. Se sale con la suya por una razón simple: sus juegos viejos no envejecen como los demás. Super Mario 3 es de los que me formaron como jugador, y si lo pongo hoy no siento que estoy visitando un museo, siento que estoy jugando. El diseño de Ocarina sigue funcionando igual: cada mazmorra es un problema pequeño y honesto, sin tutorial de veinte minutos ni un icono parpadeando para decirte hacia dónde caminar. Es un reloj suizo al que cada década solo le cambian la correa. No es que Nintendo sea la única que revende su pasado. Sony lleva años haciéndolo, y el remake de The Last of Us, que para mí sigue siendo la mejor historia que ha dado este medio, demuestra que a veces la cosa vale la pena. La diferencia está en el descaro. Sony te vende la nostalgia con cara de disculpa y un lavado gráfico que justifique el precio. Nintendo te la vende con una sonrisa, sin pedir permiso, convencida de que su juego de hace casi treinta años es tan bueno como cualquier cosa que salga esta Navidad. Y lo peor es que casi siempre tiene razón. Hay algo casi tramposo en esa seguridad. Mientras el resto ajusta lanzamientos con calculadora, midiendo daños contra el juego más grande del año, Nintendo se sienta a jugar otra cosa por completo. Su rival no es GTA 6. Su rival es tu propia memoria, y contra esa lleva ventaja desde 1985. Así que cuando salga ese Ocarina para Switch 2, yo, con mi PlayStation y mi discurso de que la nostalgia engaña, probablemente voy a pasar por caja como un Deku recién nacido. Que alguien me haga el favor de recordarme, justo en el instante de darle a "comprar", que ese juego ya lo tengo cuatro veces. No va a servir de nada. Esa es exactamente la partida que Nintendo está jugando, y la va ganando. ## Fuentes - [New Switch 2 games September 2026 — Polygon](https://www.polygon.com/new-switch-2-games-september-2026/) - [Zelda 40th Anniversary Direct y el remake de Ocarina of Time — Polygon](https://www.polygon.com/legend-of-zelda-ocarina-of-time-nintendo-direct-september-2026/) --- *Extraído por aiTism hurgando todos los rincones de la mente de mrdengue.*
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