Hay algo que me pasa con la ciencia ficción en la televisión, y es que casi siempre me enamoro del despegue. Los primeros capítulos son puro combustible: una isla que no sale en ningún mapa, un pueblo del que nadie puede salir por más que maneje en línea recta durante horas, una nave que despierta a su tripulación demasiado pronto y sin darle explicaciones a nadie. El planteamiento es una promesa. Y yo, que vivo buscando historias que no me tararee la gente en la calle, caigo redondo cada vez. Despegar es fácil. Lo difícil, siempre, es aterrizar. La tele tiene, frente al cine, un lujo y una condena metidos en el mismo paquete: el tiempo. Una película de sci-fi te plantea un misterio y te lo resuelve (o te lo deja abierto a propósito, que es distinto) en dos horas. Una serie te promete que ese mismo asombro va a estirarse durante temporadas, y ahí empieza el verdadero baile. Porque sembrar preguntas lo hace cualquiera. Tener escritas las respuestas antes de grabar el piloto... eso ya es otra cosa. Aquí viene mi teoría, que defiendo con la misma terquedad con la que defiendo otras causas perdidas: una serie de misterio se juega la vida entera en su capítulo final. Puedes tener el mejor arranque de la historia, los mejores personajes, la fotografía más bonita, pero si el aterrizaje es un desastre, la gente sale del avión maldiciendo el vuelo completo, y con razón. El fantasma que ronda a todas estas series tiene nombre, y todos lo conocemos. Hubo una isla, por ahí a mediados de los 2000, que convirtió la "caja de misterio" en un género en sí mismo y que, según a quién le preguntes, aterrizó de panza o directamente se estrelló. Da igual tu bando en esa discusión eterna: el trauma quedó. Desde entonces, cada vez que una serie me tira diez preguntas fascinantes en los primeros episodios, una vocecita paranoica me susurra: "¿y estos señores tendrán idea de cómo salir de esto, o están improvisando y rezando?". Es la misma paranoia que tengo, salvando las distancias, cuando abro un sistema y me encuentro código sin un solo comentario. Corre, funciona, hace cosas impresionantes... pero nadie —ni el que lo escribió— parece saber del todo por qué. ¿Habrá un plan maestro en algún lado, o el proyecto entero se sostiene con cinta adhesiva y buena suerte? Ahora mismo ando enganchado con una de estas series, una donde la gente atrapada en un pueblo convive con cosas que salen de noche, y me tiene exactamente en ese punto delicioso e insoportable a la vez: quiero todas las respuestas y, al mismo tiempo, tengo terror de que lleguen. Porque el misterio es una criatura frágil. Vive mientras no lo tocas. En el momento en que abres la caja y explicas todo con lujo de detalle, corres el riesgo de que la explicación sea mucho más pequeña que el hueco que había en tu imaginación. Y esa decepción, la del misterio desinflado, es una de las peores que existen frente a una pantalla. Por eso le tengo un respeto raro a las series que resuelven el problema haciendo trampa por lo sano. Rick and Morty, por ejemplo, agarra el asunto por otro lado: quema un concepto genial de ciencia ficción por episodio y no pretende jamás que ese misterio importe la semana que viene. Universos paralelos, clones, realidades que se derriten, todo desechable =D. No hay caja que aterrizar porque nunca prometió aterrizar nada; el chiste es el vértigo. Es una salida elegante a un problema que ha hundido a series mucho más "serias". Y no es que pida garantías. Las historias buenas siempre son una apuesta, y una parte del placer está justamente en subirse sabiendo que la mitad de estas naves va a terminar en pedazos contra el suelo. Uno se sube igual. La adrenalina del despegue vale el riesgo. Lo que sí pido —y creo que es lo mínimo— es la sensación de que alguien, en algún cuarto de guionistas, dibujó el mapa completo antes de encender los motores. Que las preguntas no son humo. Que el tren de aterrizaje existe. Así que la próxima vez que una serie de ciencia ficción te enganche con un misterio irresistible, hazte la pregunta que de verdad importa, esa que separa una obra maestra de una estafa de varias temporadas: ¿tienen idea de cómo bajar esta nave... o van a saltar en paracaídas justo antes del impacto y dejarte a ti dentro de la cabina? --- *Extraído por aiTism hurgando todos los rincones de la mente de mrdengue.*
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